FUERA DEL TIEMPO [NO SOLO DE SU TIEMPO, DEL TIEMPO]

Solo quería un paquete de jamón serrano en lonchas. De un euro diez. Porque tenía un euro diez.

Lo sé porque aunque iba delante de mí en dirección a las cajas yo llegué primero. Arrastraba los dos pies a rítmo constante y vivo, pero el avance era ridículo. Ridículo para una gran superficie iluminada en exceso, llena de productos innecesarios salvo para los millennials. Una gran superficie demasiado blanca y de colores puros para ella.

Reparé en que no hay envases ni etiquetas negros, por eso resaltaba más que los vinilos de la charcutería.

También reparé en que el bastón era un “por si acaso” más que una necesidad. Fuera comprobé que en exteriores se convertía en imprescindible como tercer apoyo.

— ¡Me deja pasar, me deja pasar! ¡Solo llevo esto, solo llevo esto!

— ¡Pase señora, pase!

Tuve la necesidad de casi repetirlo dos veces como ella. Intuyo que problemas auditivos eran los culpables del eco permanente en sus comunicaciones.

— ¡Le sale por uno diez y nueve señora! —dijo el cajero después de pasar el paquete de jamón serrano loncheado por el infrarojo del código de barras—.

— ¡Es uno diez, es uno diez!… se lo traigo mañana, se lo traigo mañana.

– ¿Solo tiene uno diez?

Ella no respondió, si lo hizo yo no la oí. Supongo que fue con algún gesto sutíl que solo el cajero percibió. El cajero toqueteó la pantalla táctil y dijo:

— Está señora, no tiene que traerme nada.

Mientras la veía alejarse con los movimientos rápidos de piernas y el avance lento y mientras el cajero pasaba mis productos por el infratojo y mi importe pasaba con mucho del uno diez, pensé que en el fondo había tenido suerte.

Un cibor de cajero no hubiese sido capaz de leer sus gestos. Y aunque los hubiese leido e interpretado adecuadamente no tendría programado el algoritmo de descuento de nueve céntimos aplicable a viejecitas de negro con bastón “por si acaso” que repiten todo dos veces por problemas de audición y que van al supermercado con el importe exacto del único producto que van a comprar.
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© Mariano J. Sánchez
Gijón (en un Mercadona)
22-ago-2019

PURA LÓGICA

[Recreación artística del
crater de Chicxulub
península de Yucatán
Mexico]

(…)

¡No señoría! Eso no.

(…)

¡Sí señoría! Eso sí.

(…)

¡Le repito que sí, que eso sí!

(…)

¡También señoría! Eso también. Ya sé que parece increible pero es así!

(…)

¡Sí señoría! Estoy seguro.

(…)

¡Que siii! ¿Cuántas veces quiere que se lo repita? ¡Eso también!

(…)

¡Lo siento! No quería faltarle al respeto, pero es que me lo ha preguntado usted siete veces.

(…)

Ya, a mí también me parece increible, se lo acabo de decir una vez más. No encuentro otra explicación.

(…)

Muy bien. Si insiste se lo contaré una vez más. Pero le advierto que me ratificaré en todo lo dicho en las siete veces que le conté la historia completa. Punto por punto. Suceso por suceso.

(…)

Soy el culpable de la desaparición de los dinosaurios en la Tierra hace 65 millones de años. La teoría del meteoríto es una tapadera que creé a modo de coartada. Ahora que estoy confesando innecesaria de mantenar en pie.

Solo tuve que insinuarselo a dos peleontólogos que conozco y lo demás vino solo.

Las casualidades también ayudaron, no lo voy a negar. Los restos de un volcán sumergido, cuya caldera colapsó y formó un crater enorme. Que los científicos confundieron con el supuesto impacto del meteoríto. ¿No le parece raro que no se hallasen restos del vólido? Con las proporciones que se manejan de tamaño y peso ¿no le resulta extraño?

Sí, ya sé, ya sé. La fina capa de ceniza presente en todo el planeta en los estratos de esa época… Pero, ¿se buscaron explicaciones alternativas? ¿O se quedaron con la primera que aparentemente encajaba y no siguieron otras opciones?

Y la prueba definitiva señoría.

Si no fui yo, si yo no fui el culpable de la extinción de los dinosairos, ¿cómo se explica usted la extinción que estoy provocando desde mayo de 2017?

Yo, francamente, no tengo otra explicación, porque son igual de lógicos los dos hechos relatados.

A este ritmo el cataclismo de Facebook llegará en pocos años. ¡Deténgame ya, por favor!
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
14-febrero-2019

I HAVE A DREAM (YO TENGO UN SUEÑO)

Ya sabéis como son los sueños, no suele haber hilo argumental. Y si lo hay empieza y acaba de manera abrupta.

O será que yo solo recuerdo una breve escena de un sueño que era mucho más estenso.

El caso es que hoy soñé con el cuaderno. Con mi cuaderno de poesía. Una persona que no conocía estaba en mi habitación mientras yo permanecía en la cama.

No estaba enfermo ni nada parecido, simplemente estaba en la cama acabante de despertar. Y cerca de la puerta, dentro de mi habitación, tranquilamente de pié, aparentemente esperando a que yo despertase estaba el desconocido.

Se interesó primero por unos objetos del segundo cajón de la mesita. Incomprensiblemente estaba entreabierta. Yo le dí algunas explicaciones como si se las diese a un amigo de toda confianza. Con la infinita tranquilidad de esa hora extraña y mágica del duermevela.

Deduzco ahora, cuando lo escribo, que la pregunta sobre el contenido del cajón de la mesita era un protocolo previo. Una forma de romper el hielo. No le interesaba en absoluto el contenido de mi mesita. Y yo, por supuesto, lo sabía.

Después de roto el hielo y de haber centrado mi interés en él centró la conversación en la poesía. Vamos, que de golpe me preguntó si había leído el Heracles de Sandra Sánchez. Se vé que pretendía dar un rodeo pero corto para llegar al mío.

Contesté que no, que solo había leído unos pocos versos de los que ella postea en Facebook. No recuerdo verbalizar mi opinión, pero se que pensé que son bellos y profundos.

– ¿Tu cuaderno es difícil?

No sabría cuales fueron exáctamente sus palabras. Eso es la concreción más compacta y precisa que puedo racionalizar ahora.

Lo que el desconocido, que deduzco que no era de leer poesía, que deduzco que lo de Sandra Fue un rodeo y en realidad él no la había leído, deduzco digo que lo que quería saber era si alguien que no es de leer poesía entendería la que aparece en mi cuaderno.

¡Que si le merecería la pena conseguir uno vamos!

Yo simplenente respondí:

– Creo que es rara.

En su expresión inexpresiva me pareció entrever que lo había convencido. Que había solucionado sus dudas subre si comenzar a leer poesía precisamente por mi cuaderno Heracles.

Ya despierto veo que es mi cerebro el que me hablaba en el sueño. Pero que cambió la palabra “bueno” por “difícil”.

Mi yo dormido me trata algo mejor que no yo despierto. No me puedo quejar.
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
1-diciembre-2018

EXTRAS
> 11 días para la presentación en Valladolid
> 49 días para la de Gijón
> 77 para la de Mieres
> Oviedo pendiente de fecha
> Zamora sigue con posibilidades
> Toledo es posible pero no en el puente de la Constitución
> Occidente asturiano… puede ser
> Hice un sondeo en Madrid que resultó infructuoso (que ni me contestaron vamos)

NECESITO UN MES DE VACACIONES

Necesitaría un mes, un mes de vacaciones. Pero no para mí.

Necesitaría un mes entero de vacaciones para mi encargado. Pensándolo no sé si lo soportaría, él o su mujer. Pero así podría trabajar un poco más tranquilo y puede que hasta rindiese (más).

Un mes entero de vacaciones para políticos, periodistas, analístas (políticos), fiscales de grandes casos mediáticos, jueces instructores que instruyen (según ellos sin descanso, pero que el resto del mundo no lo vemos así).

Un mes sin partidos de fútbol. Sin partdos de fútbol ni noticias absurdas sobre los fufbolistas que estarían ese mes de vacaciones. Todo ese mes solo se darían noticias sobre otros deportes. Noticias, no cotilleos sobre sus vidas privadas.

Un mes de vacaciones para Trump y sus tuits e ideas incendiarias que incendian el mundo civilizado.

Un mes sin oir la canción que mandamos a Eurovisión.

Un mes sin esa gente que no respeta a alguien creando en bares por el simple hecho de que el expectáculo es gratis. Y se dedican a hablar y vociferar sin prestar la más mínima atención a los que intentan crear cultura para ellos.

Un mes con todos esos que no usan intermitentes para girar cuando usan el coche de vacaciones en el Caribe o en Australia. Los que paran en segunda fila sin el susodocho intermitente en Mongolia o el Tibet. Lejos de vias públicas vamos. Los que paran pasa recoger a alguien o sacar dinero del cajero o dejar al pariente o a la parienta o a los niños al cole. Que como total “es un momento” ni intermitente, ni luces de emergencia (los 4 intermitentes), ni arrimarse un poco a la acera (como es para un momento…), ni mirar para abrir la puerta (como es para un momento…). Todos estos el mes entero a Marte lo más cerca. A distancia proporcional a años-luz mejor todo ese mes de sus vacaciones.

El resto del mundo no nombrado váis ese mes de vacaciones a donde querais. Cuanto más lejos casi que mejor. Los que tengáis guajes en edad de llantina absurda y gritona y que no hacen más que dar por el culo a los que no somos sus padres cuando sus padres ya están hartos de ellos y quieren tomar un sorbo de cerveza tranquilos. Esos (con sus niños de regalo claro) si váis ese mes a Eurodisney o sitio similar casi que mejor.

Necesito un mes de vacaciones (pagadas) para el resto de la humanidad. Así podre disfrutar trabajando de esos maravillosos y tranquilos 30 días.
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
21-mayo-2018

CAFÉ DE 5 MINUTOS

Su disfrute del momento es sencillo: hablar y hablar y hablar de cotidianidades con todo lujo de detalle, informaciones aparentemente banales y superfluas, mientras acaricia su brazo suave y rítmicamente.

Él piensa en sus labios. Ella también, pero el tiempo y el café se agotan antes que sus palabras.

– Me gusta verte aunque sea para un café de 5 minutos.

Separados los dos piensan en besos. Sobre todo en los que estuvieron a punto de darse. Sobre todo en los que se dieron. Sobre todo en los que se darán en el próximo café sin fecha definida de 5 minutos. Sobre todo en los que no tendrán tiempo a darse por el hablar disfrutando de palabras banales, superfluas aparentemente.
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
14-mayo-2018

EXTRAS
> post de Facebook:
Texto o prosa poética o microrrelato… yo que sé!

HOY FUI FELIZ PORQUE DIJISTE MI NOMBRE

Hoy bajé a Gijón en bici, me comí el primer helado de la temporada en Verdú -cucurucho de mantecado, por supuesto-, me crucé con Diego -yo dije “¡Hasta luego Diego!” y él no dijo hasta luego, dijo “¡Hasta luego Mariano!”, en la Revol hice de cámara, de actor, recité varios poemas, nos reímos, conocí gente nueva, de la que salía saludé a Inge.

A la vuelta las farolas encendidas me hicieron reverencia postradas, con las luminarias tocando el suelo y la luz fantasmal cegándome levemente.

Luego, más tarde, ya en casa, te besé. Dúlcemente, sin las prisas del ajetreo diario, en la nube de siempre, en el arco iris de ayer y el de antes de ayer y así hasta ya no recuerdo cuando.

Hoy fue una tarde soleada fantástica, con final en tus labios que siempre me sorprenden con matices desconocidos, alocados y juguetones.

Hoy fui feliz. Y fui consciente ya desde el instante en que dijiste “Hasta luego Mariano” y no solo hasta luego.

Hoy fui feliz, en parte, porque dijiste mi nombre.
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
19-abril-2018

DUDAS

Subiría hasta el séptimo. No, mejor el décimo. Abriría la ventana y se tiraría. Sin dudas. Directamente. ¡ZAS!

No. Robaría la escopeta de cañones paralelos de Miguel. Se la metería en la boca. Se volaría la cabeza. Sin pensar. Sin más. ¡PUN!

No. Una soga. Una soga, una silla, una lámpara y el cuello. Y ya. ¡SOHH!

No. Las vias del tren. El expreso las 10:45. Saltar delante. ¡PLUM!

No. Cianuro. Cicuta. Rápido. Sin vuelta atrás. ¡AGG!

-Robo sin violencia. Sin antecedentes. Absuelto.

¡PLAS!
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© Mariano J. Sánchez
Gijón
5-abril-2018

[84 palabras]

[Taller de microrrelatos de la UP. Indicaciones: suicidio]